27/7/09
El fileteado porteño llenó de color una cuadra del Abasto
El fileteado porteño llenó de color una cuadra del Abasto
Por un concurso, un grupo de artistas pintó los frentes de seis casonas del 1900.
En Jean Jaures, entre Zelaya y Tucumán, seis artistas trabajan casi sin descanso. Suben andamios, mezclan colores y pintan concentrados. Son los encargados de filetear las fachadas de seis casonas antiguas y de transformar esa cuadra en una galería de arte al aire libre.
El trabajo es parte del concurso "El Abasto y el fileteado porteño", que organizó el Museo Carlos Gardel. Las fachadas tienen que estar terminadas hoy a las 18. A esa hora, en el marco del VI Festival Buenos Aires Tango 2004, la Secretaría de Cultura porteña anunciará al ganador, que se llevará un premio de 1.500 pesos.
"Buscamos recuperar el espacio público como un lugar de encuentro a través de la cultura. El fileteado está relacionado con la identidad porteña", explicó Gustavo López, secretario de Cultura.
En los frentes de Jean Jaures estallan los colores: rojos, amarillos, naranjas, azules, verdes y terracotas se mezclan con el gris de los departamentos. En las seis casas, todas de principios de 1900, están las figuras características del filete, un arte popular que decoró la Capital a comienzos del siglo pasado (ver Un arte...).
Entre los diseños hay dragones que representan la protección, flores de cinco pétalos, campanitas, cisnes y banderas argentinas. "El fileteado le da vida a esta esquina y la gente siente que recupera un poco la historia de su barrio", comentó Horacio Vega, uno de los artistas. A un costado, José López observaba cada detalle que Tulio Ovando pintaba sobre la entrada de su casa. "Pensar que cuando la compré, hace 15 años, en la inmobiliaria dijeron que la casa sólo servía para tirarla abajo", recordó el vecino.
En el concurso, que arrancó en octubre, se inscribieron 80 artistas. Los propietarios, que fueron contactados desde el CGP 2 Sur, firmaron un contrato por el que se comprometieron a mantener las fachadas intactas al menos por un año. Las pinturas las aportaron dos empresas, y el Gobierno se encargó de la puesta en valor de las fachadas.
En noviembre, un jurado de arquitectos, artistas y vecinos eligió seis diseños. A cada fileteador le adjudicó una fachada. Tulio Ovando fileteó el frente de Jean Jaurés 709; Mariano Cappiello, el 715; José Garín Papaleo, el 717; Diego Prenollio, el 751; Marcos Inza, el 736/38; y Horacio Vega, el 730. El concurso buscó promover a nuevos artistas.
"Uno de los principales retos fue llevar el fileteado a un espacio tan grande. Siempre se filetean superficies más pequeñas, como carteles", contó Horacio Torres, encargado del museo.
La Secretaría de Cultura porteña tiene también un proyecto para filetear líneas de colectivos, como un intento por rescatar este arte característico de Buenos Aires. "Escuchar un tango es escuchar a Buenos Aires. Y un filete remite directamente a nuestra Ciudad. Esta es una manera de revitalizar un arte que marcó a los porteños", sostuvo Alfredo Genovese, curador del concurso y fileteador.
13/7/09
Partes que compones el Fileteado Porteño
Las partes integrantes del fileteado porteño
Talón: es el espacio necesario que existe entre el borde y la banda.
Borde o marco: generalmente encierra toda la composición.
Pájaro: motivo zoomórfico altamente estilizado.
Banda: es la línea más gruesa y con volumen que acompaña al borde y que estructura junto a la hoja de acanto toda la composición.
Hoja de acanto: uno de los principales motivos ornamentales que estructuran las composiciones fileteadas. En este caso la hoja de acanto está integrada a la banda.
Sombra proyectada: es la sombra que proyectan los diferentes motivos sobre el fondo.
Bolita: se utiliza para llenar espacios, esquinas o entre figuras.
Flores: aquí son planas de cinco y cuatro pétalos.
Firulete: es la línea más delgada que acompaña a la banda por dentro o fuera de la misma.
Frases Frecuentes
Frases y datos curiosos
Las frases del fileteado porteño atraviesan un crisol de lenguajes y espacios.
Desde las más burdas y banales hasta las más cultas, citando a Borges. Los espacios, son el frente o la parte trasera del camión o colectivo, las fachadas de comercios, carteles de publicidad y objetos comerciales. Los autores, a menudo, no eran los fileteadores sino los propietarios de los propios vehículos, comercios u objetos, cuando no un vecino o amigo inspirado.
Los temas de las frases o leyendas ahondan las más variadas opciones: humorísticas, divertidas, filosóficas, provocativas, cultas, etc.
Aquí les dejamos, una recopilación de las mejores que fueron vistas en la Ciudad:
“A fuerza de trabajar el caído se levanta”
“La vida, como los dados, tiene los puntos marcados”
“La vida es como la cebolla, hay que pelarla llorando”
“El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla”
“Qué milonga ni que tango, con esto me gano el mango”
“Hay que endurecerse, pero perder la ternura jamás”
“Donde canta este zorzal… hacen cola las calandrias”
“Feliz de Adán que no tuvo suegra”
“Se doman suegras a domicilio”
”Si su hija sufre y llora, es por este pibe señora”
“No dejes para mañana lo que puedas beber hoy”
"Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos"
"Si querés leche fría, poné la vaca a la sombra"
“ A fuerza de vender perros… me pude comprar esta cucha”
“El que envidiando vive desesperado muere”
“En el jardín de mi vida la peor hormiga es mi suegra”
“Hay amores que envejecen pero no maduran”
“Lo mejor que hizo la vieja, este pibe que maneja”
“Quien vive temeroso nunca será libre”
“Si tu estrella no alumbra, no apagues la mía”
Temas usados en el Fileteado Porteño
Los temas más usados
El fileteado aborda una temática particular que tiene una relación directa con la cultura porteña. Los fileteadores pintaban a pedido del cliente y por lo general se usaban frases cortas y muchas veces picarescas o burlonas. El hecho de que este arte se exponía en los carros, camiones o colectivos creaba una relación efímera entre el emisor y el destinatario del mensaje, ya que no había mucho tiempo para detenerse a leer. Eran frases surgidas del saber popular, no tenían carácter revolucionario, ni contestatario, se aceptaban las cosas tal cual son y se representaba al hombre como victima de su destino.
El trabajo era el valor central y casi nunca las frases hacían referencia a hechos políticos. El valor patriótico estaba presente en la mayoría de los casos y se usaban mucho las cintas decorativas celestes y blancas. Existía un exacerbado culto a los ídolos, en aquellos tiempos la figura de Carlos Gardel era la más popular y requerida. El costado religioso no dejaba de estar presente, la Virgen de Lujan, como patrona de los viajeros, ocupaba un lugar central en los fileteados. Escenas del turf, paisajes de campo, cabezas de caballos y las frutas eran también parte integrante de los motivos elegidos por los clientes.
El diseño y el Fileteado porteño
Formas de diseño
Los primeros diseños en este arte fueron muy simples, se pintaba con colores planos y no se utilizaban sombras ni luces, con el tiempo los artesanos fueron enriqueciendo y complejizando aquellas primeras obras.
Un aspecto importante de la composición del fileteado es el espacio existente entre el borde del panel, en donde se realizaba la obra, y el dibujo. Este espacio se respeta en la mayoría de los trabajos y se denomina talón. Cuando el talón es angosto el dibujo aparece como comprimido entre los bordes y cuando es excesivo el fileteado aparece como flotando dentro del espacio del soporte. Este juego de equilibrio entre el dibujo y el espacio es un factor importante a tener en cuenta en la composición del filete, ya que el equilibrio es importante en la simetría de los motivos y la distribución de los elementos en el espacio compositivo. Otra parte integrante de este arte decorativo es la denominada banda.
La banda es una línea recta interna que se pinta paralela a los bordes del panel de grosor variable y con volumen. Muchas veces se desprende de la base de la hoja de acanto. Esta última conforma, junto con la banda, uno de los principales motivos ornamentales que dan forma a las composiciones del fileteado. La parte inferior suele estar más llena que la superior y ese aspecto sirve de base a los distintos motivos. Los colores utilizados son siempre fuertes y vivos. Se destaca el óvalo temático. Por lo general es un óvalo que se encuentra en el área central de la obra, está cubierto por una cerradura o algún otro motivo y allí se encuentra la imagen central.
La ornamentación, un fiel reflejo de época
Gracias a la conservación de algunos trabajos, fotografías, tablas y vehículos, podemos advertir la procedencia de los ornamentos que los fileteadores utilizaban. Estos ornamentos y formas utilizadas en las composiciones del fileteado están inspirados en la copia de los elementos decorativos que tenían a la vista los artesanos en Buenos Aires a principio del siglo XX. Los ejemplos más comunes son los ornatos de la fachada de diversos edificios que abundaban en la Ciudad. Además se inspiraban en las rejas y mayólicas e incluso en cuadernos de decoración de la época. Las formas tomadas son orgánicas, emanadas de los diseños propios del estilo neoclásico o grutesco en el que se observa la estructuración de motivos vegetales y animales en torno a vegetales y volutas. Algunas anécdotas cuentan que muchos artesanos querían copiar a los letristas franceses que en esa época se dedicaban a pintar las letras y carteles de los negocios de la Ciudad, otros sostienen que su mayor fuente de inspiración era la fachada del Teatro Nacional Cervantes. Un dato curioso es que los fileteadores no hayan incorporado ornamentos de estilo Art Noveau, que era un estilo bastante difundido y usado en Buenos Aires en aquella época, ya que no se observa en sus trabajos la llamada línea látigo que es característica del citado estilo.
Los diversos motivos y las variadas figuras del filete porteño
Las flores son uno de los motivos más utilizados, pueden ser de tres tipos según su forma: planas, tulipas o campanitas y en muchos casos se utilizan combinadas entre si.
Las cintas son bastante utilizadas en los fileteados y se realizan en largos planos con pliegues cubriendo algunas de las partes de la composición. Las cintas tienen una relación directa con el patriotismo, en la mayoría de las ocasiones son cintas celestes y blancas.
Hojas de acanto Presentes en la mayor parte de las obras y se observaban mucho en la distintas culturas de la antigüedad. Por lo general la hoja de acanto forma parte estructural de una composición. Se divide en dos tipos, la terminada en voluta y la integrada con la banda.
Bolita, óvalo, botón y diamante son figuras que se pueden acomodar fácilmente en cualquier parte de la composición del fileteado y le agregan peso y estilo a la obra.
Las espirales son líneas circulares u ovaladas que giran alrededor de un punto y que se utilizan como soporte para formas vegetales y animales.
Los motivos animales los motivos animales más comunes son los dragones que representan la virilidad la fuerza, los pájaros que se utilizaban para simbolizar sensualidad y los caballos en representación de la pampa o de figuras del turf. Se trataba siempre de representaciones fantasiosas de los mencionados animales.
¿Qué es el fileteado porteño y qué se celebra?
El 14 de septiembre se celebra el día del fileteado porteño en conmemoración a la primera exposición de filete porteño que se realizó en Buenos Aires en la Galería Wildenstein en 1970.
El fileteado es la expresión artística que mejor representa a la Ciudad, es un arte decorativo y popular que incorpora el dibujo y la pintura. Una de las tantas definiciones que podemos encontrar en el diccionario sostiene que filete es: “del Latín filo = hilo/lista angosta en moldura/ línea fina para adornar dibujos” y filetear se define como “adornar con filetes”.
Podemos concluir que esta idea de un hilo decorativo inspiró una práctica que luego se transformó en el arte que hoy conocemos como fileteado porteño.
Historia del Fileteado Porteño
Al igual que en el tango, en el fileteado porteño, no existe acuerdo en cuanto a su historia y a sus orígenes, como tampoco hay un primer artista iniciador. Precisamente, por ser un arte popular, el fileteado tuvo poca documentación y lo que hoy en día conocemos es a través de testimonios. No hay una fecha exacta que marque su comienzo y tampoco se conoce a un primer fileteador o iniciador del género.
Entre los historiadores existe un acuerdo general de que el fileteado porteño es un arte decorativo y popular que nace en Buenos Aires a principios del siglo XX. Los primeros fileteadores desarrollaron su actividad, en forma espontánea, en las fábricas de carros de la Ciudad. Los testimonios coinciden en que estos primeros maestros y artesanos del oficio fueron inmigrantes italianos que trabajaban en las fábricas de carros.
Los tres primeros fileteadores que se conocen son Salvador Venturo, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella. Una anécdota cuenta que en la Avenida Paseo Colón existía un taller de carrocerías en el que trabajaban colaborando en tareas menores dos niños humildes de origen italiano, Salvador Venturo y Vicente Brunetti. Un día el dueño del taller les pidió que dieran una mano de pintura a un carro, que por aquellos tiempos, estaban pintados en su totalidad de gris, que era el color municipal reglamentario. Quizás por travesura o sólo por experimentar, los niños pintaron los chanfles del carro de colorado y esta idea gustó a su dueño. A partir de ese día otros clientes quisieron pintar los chanfles de sus carros con colores y otras empresas de carrocería imitaron la idea.
Inicialmente se trataba de líneas muy finas que cubrían los paneles de los carros o separaban dos colores diferentes en sus costados. Más tarde se sumaron nuevos elementos decorativos y se perfeccionaron las técnicas. Fueron surgiendo diferentes motivos que conformaron un variado repertorio que caracterizará a este género. Se incorporaron flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, bolitas, líneas rectas y curvas de diferentes grosores que se van combinando con escenas campestres y personajes populares, como la Virgen María y Carlos Gardel. Los colores utilizados son muy vivos y la pintura que se utilizaba es el esmalte sintético, que resiste al tiempo y a la intemperie, teniendo en cuenta que este tipo de arte circula en los vehículos de la Ciudad.
Los textos también forman parte del fileteado y están inspirados en frases breves y acuñadas por la sabiduría popular.
Muchos de los artesanos fileteadores querían imitar a los letristas franceses, que por aquel entonces pintaban las letras de los comercios, otros se inspiraban en los ornamentos del frente del Teatro Nacional Cervantes.
Con el progreso aparecieron el camión y el colectivo que, reemplazando al carro, serian los nuevos portadores del filete porteño. Desde allí no habría casi colectivo o camión que no incorporara en la pintura de su carrocería este arte decorativo.
El primer intento serio de valorar el fileteado fue la adquisición de tablas a distintos fileteadores hecha por Esther Barugel y Nicolas Rubio, con la que realizaron la primera exposición en la galería Wildenstein en 1970. A pesar de que la exposición le dio un gran impulso al género, ya que era la primera vez que el fileteado pasara a las galerías de arte, nada pudo evitar su ocaso. Gran parte de esta decadencia de debió a una Ley promulgada en 1975 (Ordenanza de la S.E.T.O.P. Nº 1606/75 actualizada a junio de 1985 y recientemente derogada) que prohibía el fileteado de los colectivos en la Ciudad. A esto se sumó, con la crisis económica, el cierre de la mayoría de las fábricas de carrocerías que mantenían a los fileteadores como empleados y la muerte de mucho de los maestros y artesanos del gremio que no formaron discípulos.
Esta prohibición y decadencia del fileteado hizo que este arte pasara a ganar otros espacios y otros soportes. Nace así la exposición de obras de arte de filetado en galerías y museos. Las obras expuestas en aquella primera exposición del 16 de septiembre de 1970 se encuentran hoy en poder del Museo de la Ciudad. Asimismo, se comenzó a usar en la decoración de objetos, en el lenguaje publicitario y en el bodypainting, entre otros soportes. Además, el fileteado fue adquiriendo una gran significación y pasó a convertirse en el emblema iconográfico que mejor representa a la ciudad de Buenos Aires.